Cumpleaños, aniversarios, comuniones y cenas de empresa

Eventos privados

Tu fiesta, con tu gente y vuestras canciones. Y vuestras fotos en la pantalla mientras ocurre.

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En una fiesta privada todo el mundo se conoce, y eso lo cambia todo. No hay que ganarse a un público desconocido: hay que montar la noche alrededor de esta gente concreta, con sus canciones, sus bromas y sus fotos.

Qué entra aquí

  • Cumpleaños de los que se celebran en serio
  • Aniversarios y bodas de plata u oro
  • Comuniones y celebraciones familiares
  • Cenas de empresa y fiestas de Navidad
  • Peñas, asociaciones y fiestas de barrio
  • Cualquier fiesta en la que la gente se conoce entre sí
01

La ventaja de que todos se conozcan

En una sala tienes que leer a doscientos desconocidos. En una fiesta privada, la información ya existe: tú sabes quién viene, qué se baila en tu grupo y qué canción va a levantar a toda la familia.

Por eso hablamos antes. Me cuentas de quién es la fiesta, qué edades hay, qué queréis que suene sí o sí y qué no queréis oír ni de broma. Llego con la sesión pensada para vosotros, no con una lista genérica.

Es la diferencia entre una fiesta que podría ser de cualquiera y una que es evidentemente vuestra.

02

Vuestras fotos en la pantalla

Esto es lo que mejor funciona en una fiesta privada y lo que menos gente sabe que existe.

Soy VideoDJ: además de la música, manejo una pantalla. Y en una fiesta donde todos se conocen, esa pantalla puede llevar las fotos que se están haciendo en ese momento, proyectadas mientras la noche ocurre. La mesa de los primos, el brindis, el que se ha disfrazado.

También coreografías guiadas desde la pantalla, que es el recurso que rompe la vergüenza inicial: nadie quiere ser el primero en salir a bailar, pero todo el mundo se apunta a algo que se hace en grupo.

📷 Falta foto — Las fotos de los asistentes en pantalla

Qué: la pantalla mostrando fotos de la propia fiesta, con gente mirándola.
Encuadre: horizontal, desde detrás del público. Que se vea la pantalla y las cabezas mirándola.
Por qué: es el argumento diferencial de esta página y ahora mismo es solo una promesa escrita.
Ojo: si las fotos de la pantalla muestran caras reconocibles, hace falta permiso.
Pie previsto: «La fiesta mirándose a sí misma.»

03

Música para una familia entera

En una fiesta privada suele haber tres generaciones: los abuelos, los padres y los jóvenes. Ninguna baila lo mismo y todas han venido a lo mismo.

Trabajo con repertorio desde los años 70 hasta la actualidad, en cualquier género comercial, con más de 25.000 videoclips disponibles. Eso permite ir alternando para que nadie se quede sentado media noche esperando su turno.

Y la sesión se decide mirando la sala, no siguiendo una lista escrita en casa: si algo no tira, se cambia y ya está.

04

Los momentos que hay que clavar

Toda fiesta privada tiene dos o tres momentos señalados: las velas, el brindis, el vídeo sorpresa, el baile de los homenajeados.

Esos momentos necesitan que la música entre y pare en el segundo justo y que haya alguien pendiente de la señal. Si no hay nadie a cargo, ese trabajo acaba recayendo en el anfitrión, el día en que menos ganas tiene de estar pendiente de nada.

05

Lo práctico

Equipo
Llevo sonido y pantalla si hacen falta. Si el local ya los tiene, voy solo con la cabina y baja el presupuesto.
Horas
Las que necesitéis, sin paquetes cerrados.

Y el tamaño no importa tanto como parece: en grupos pequeños las fotos en pantalla funcionan incluso mejor, porque todo el mundo reconoce a todo el mundo.

Cuéntame de quién es la fiesta, qué día, dónde y cuánta gente. Con eso te digo si la tengo libre y te paso un presupuesto cerrado.