Para novios y wedding planners

Bodas

Tres generaciones en la misma pista, y ninguna baila lo mismo. Sus fotos, en pantalla, durante todo el convite.

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Una boda no es un público, son tres públicos en la misma pista: los amigos de los novios, los padres, y los abuelos que llevan tres horas sentados. Todos han venido a lo mismo y ninguno baila lo mismo.

En corto

  • Repertorio de los años 70 a la actualidad, para las tres generaciones que hay en una boda.
  • Sesión sin lista cerrada: se decide leyendo la sala, no siguiendo un guion. Contando con las peticiones de los novios.
  • Fotos de los invitados en pantalla, en directo durante el convite.
  • Sábados de mayo a octubre con mucha demanda: conviene reservar con antelación.

Por qué se vacía la pista en una boda

No es qué canciones poner. Es cuándo dejar de poner unas y empezar con otras.

La pista de una boda se vacía siempre por el mismo motivo: se entra demasiado pronto en la música de los jóvenes y los mayores se van a sentar, o se alarga tanto lo clásico que los de treinta se aburren y salen a fumar. Cuando la pista se vacía una vez, cuesta el doble volver a llenarla.

Eso no se arregla con una lista de canciones cerrada. Se arregla mirando la sala y decidiendo sobre la marcha, que es lo que hace un DJ y no un altavoz con una lista de reproducción.

Lo que la pantalla añade al convite

No soy un DJ que pincha música: soy VideoDJ. Mezclo videoclips en pantalla igual que otro mezcla canciones, con más de 900 videoclips reeditados por mí.

En una boda eso se traduce en tres cosas concretas:

  • Las fotos de los invitados, en directo. Recogidas a través de redes sociales y proyectadas durante la fiesta: las felicitaciones de quien no ha podido venir, las bromas de los amigos.
  • Vuestras fotos en pantalla durante la sesión, integradas en el espectáculo y no como un pase de diapositivas aparte.
  • Videoclips, no solo canciones. Quien no baila se queda mirando igual, y eso mantiene la sala llena aunque la pista respire.

Los momentos que no se repiten

Una boda tiene un puñado de momentos que pasan una sola vez: la entrada de los novios, el primer baile, el corte de la tarta. Cada uno necesita que la música entre y pare en el segundo exacto, y alguien pendiente de la señal del fotógrafo o del maestro de ceremonias.

Si nadie está a cargo de eso, el peso acaba cayendo en el padrino o la madrina, el día en que menos ganas tienen de estar pendientes de una señal.

Reservar con tiempo

Las bodas se cierran con mucha antelación y los sábados de mayo a octubre vuelan. Si tenéis fecha, conviene tener la conversación pronto aunque falte un año.

El precio depende de las horas, dónde es, el tipo de celebración y si hay que llevar equipo — aquí explico cómo lo calculo con detalle. Se reserva igual que cualquier fecha: me escribís, os confirmo si la tengo libre, y con la mitad por adelantado queda bloqueada.

Quién va a estar en vuestra cabina

Trayectoria: 40 años trabajando de DJ en activo, pinchando en más de 300 bodas. ¿Habilidades que domino para conseguir que la fiesta sea un éxito? Cultura musical, para pinchar para todos los públicos, y Psicología de Pista, para hacer que todo el mundo baile durante todo el evento. Ver toda la trayectoria.
Equipo: Sonido y pantalla si hacen falta. Si la finca ya los tiene, voy solo con la cabina y el presupuesto baja.
Horas: Las que haga falta. Sin paquetes cerrados de cuatro horas.

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Decidme la fecha y os digo si la tengo libre. WhatsApp 614 712 729 · info@videodjralph.com